Desde hace tiempo que se viene hablando de los problemas que enfrenta la economía internacional de manera muy teórica y poco práctica. La alta inflación, crisis en los bancos financieros o el dispar crecimiento existente en el mundo es lo que ha llamado principalmente la atención de los analistas. Mientras unos se quiebran la cabeza vaticinando cifras, otros rasgan vestiduras hablando de ambición. China, por su parte, acaba de tomar la primera medida destinando 570 mil millones de dólares en vistas de paliar esta crisis, y los analistas vuelven al discurso. Pero esta grave crisis que enfrenta el globo tiene problemas mucho más graves que se evidencian a nivel humano que muy pocos han reparado.

Recientemente, José De Gregorio comentaba que “a pesar de la gravedad de la crisis actual, sus efectos hasta ahora han sido limitados por decididas acciones de política, las que se han orientado a evitar una implosión financiera”. Esto tiene completa asertividad si es que analizamos la crisis exclusivamente desde una perspectiva macroeconómica. Pero, ¿qué hay a nivel micro?, ¿qué pasa con el ciudadano común?

En Chile, hemos visto la carestía en productos muy cotidianos y, a su vez, elementales para la sustentabilidad de un hogar. Las políticas financieras y monetarias, con las que se ha protegido nuestro país, han sido muy efectivas para evitar caídas significativas de nuestra bolsa o de una excesiva alza en el precio del dólar, pero, a su vez, vemos cómo poco a poco se le da la espalda a la “señora Juanita”. Ok, sin dejar de lado lo macro, ¿por qué no reparar en el hecho que si de pronto nos vemos en un escenario con un país creciendo cada vez menos y con una inminente crisis bancaria, lógicamente se traduciría en una crisis en la actividad y el empleo? Es preocupante constatar que un problema sólo es alarmante cuando se hace sistémico.

Una correcta instrucción de la sociedad, en cuanto a sus decisiones financieras, también ayudaría a evitar crisis tan graves como la que estamos experimentando. De hecho, la falta de instrucción fue uno de sus principales motivos. No hay duda que el exceso de créditos subprime comenzó por detonar la estabilidad de los bancos, ya que la gente no pagaba sus deudas y las instituciones financieras iniciaron una fuerte caída.

Para analizar la crisis y tratar de buscar soluciones, debemos también mirar el importante escenario micro, que, como comprobamos, son capaces de generar estas crisis y, a su vez, son los principales afectados al final del día.

Habrá sido por ambición o no, los analistas aun lo discuten: ¿Gordon Gekko o Andrés Velasco? Lo único cierto es que la “señora Juanita” sigue teniendo lo mismo pero cada día más caro.