weichafe-despedida1

Escribir sobre una banda que te guste es bastante fácil, porque sabes sobre su carrera discográfica o echas mano a los recuerdos. Pero escribir sobre una banda que realmente te apasiona, más aún a horas de su despedida, es sumamente difícil.

Era la última, la gran despedida. El cierre de un capítulo de 12 años en la historia del rock chileno. El fin de la carrera de una banda que entregó música, calidad y corazón por 12 años. Weichafe se despidió frente a 600 personas, aproximadamente. Nadie faltaba y nadie sobraba. El público de los “guerreros” siempre fue así: aguerridos, fieles a toda prueba… pero siempre los mismos. (Y bueno, públicos populosos no es sinónimo de calidad. Además, muy pocos entenderían (o aguantarían) canciones como “Harto de Todo”).

“Hazme Dormir” fue la obertura del réquiem de una banda que no dio segundas lecturas de su discurso, ni se sintió parte de toda la vorágine bastante confusa del nuevo rock chileno. Banda a la cual los medios catalogaron como “una de las mejores bandas emergentes”, cuando llevaban 10 años de carrera.

En su fructífera y prolija carrera dieron con un singular perfil que nos representó a todos quienes los seguimos por años: el ser “Weichafe”. “Yo no quiero ser disociador, pero el huevón que vote por Piñera ¡¡NO ES WEICHAFE!!”, señaló anoche enfáticamente su vocalista Angelo Pierattini.

Y las canciones siguieron avanzando, despidiéndose una tras otra. Ya en la mitad, llegó el momento de las canciones más emotivas: “El Paño de Luís”, “Dios Es Sólo Para Algunos” y la clásica “Las Cosas Simples”. En un concierto normal, la gente guarda un respetuoso silencio en obras de tal envergadura, pero en este caso el público las coreó de manera desgarradora, como un guerrero que pierde a su padre. “Sigo mirando al cielo, espero ver algo caer”.

Ya para el final, descargaron todo su poder con las últimas canciones en su historia. Sonaron “Suerte”, “Silencio”, “El Rock Del Poncho” o “Tierra Oscura del Sol”. Dejando para el final, como despedida de una noche tremendamente emotiva, el primer “éxito” que tuvieron “Tres Puntas”, aquel decálogo del trío más potente en la historia del rock chileno.

Una de las características principales de las tocatas de Weichafe, es que nunca tuvieron un listado fijo de temas. Siempre tocaron en distinto orden sus canciones. Nunca se dio el hecho de saber perfectamente con qué canciones partirían, finalizarían o cuáles dejarían fuera (como es el caso de Los Tres o Los Jaivas). Otro gran detalle, y que se agradece un montón, es el hecho de que NUNCA los escuché con un sonido deficiente. Al contrario, siempre fueron muy respetuosos y profesionales.

¿Problemas internos?, ¿el término de un ciclo? Sólo unos pocos sabrán por qué la banda tomó la opción de separarse. Se fueron con la frente en alto, con un sonido prolijo y una discografía conceptual de una calidad indiscutida. Adiós Weichafe, te despedimos entre amigos, como siempre fue la tónica de las tocatas. “La historia se escribe en la calle, con gente de verdad”.

PD: Para ver el inicio del show con “Hazme Dormir” haz click aquí.